En las cunas de cartón

bebes-carton

Quiero pensar que si Alí estuviese vivo me perdonaría haber re-escrito sus Techos de cartón, es más, quizás el mismo lo habría hecho ya.

 

Que tristes, se ven los niños,

En las cunas de cartón

Que lejos, pasa la esperanza

De las cunas de cartón

 

Sufren los niños de pecho

La mezquindad de un gobierno

que solo nos da sufrir

¡mira que es mucho el sufrir!

¡mira que pesa el sufrir!

 

Arriba, come la gente enchufada

Abajo la sociedad

Herida y abandonada

Le dan de todo a Fidel

Y a su pueblo no dan nada

 

(Recitado)

Sigue el robo y el abuso

Sigue el éxodo migratorio

Pero si la gente aguanta

Aquí habrá revocatorio

Aquí vuelve la esperanza

 

Al corazón de mi tierra

Cuatro infames meretrices

Le han dejado cicatrices

Y por eso,

Habrá más niños

En las cunas de cartón

Y mientras, no falta nada

Casa del enchufado

 

Usted ya lo sabe bien

Que este gobierno de ratas

Hoy desangra a la nación

A punta de hambre y de sangre

Sin compasión

Son rojos los enchufados

Que están matando su pueblo

 

oh, oh, uhum, uhum

 

Que rabia da ver los niños,

En las cunas de cartón

Que falta, le hace a Venezuela

tu firma y tu corazón

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Oliver somos (casi) todos.

 

Oliver-Sanchez

Barrera Tyszka es uno de mis columnistas favoritos, no solo por lo oportuno, sino por su capacidad con la palabra. En su mar reciente artículo suelta 3 frases lapidarias:

  • La escasez también delata las prioridades del gobierno: aquí nunca falta el gas lacrimógeno.
  • Es la metástasis de la crueldad.
  • Se mueren de revolución.

Lo de Oliver Sánchez es un machucón en el alma, una lesión, es imposible olvidarlo, y es imposible que recordarlo no te deprima.

Sus ojitos, su letrero, y la parranda de uniformados detrás; ¿Es que hay imagen mejor de lo que hace este gobierno? ¿Hay mejor resumen de lo que Chávez y su revolución han hecho y hacen al pueblo?

Oliver somos casi todos.

Los que somos indignos para Maduro y sus secuaces.

Los que hemos perdido familiares a manos del hampa.

Los que sufren colas eternas y abuso de precio.

Los que tienen que viajar al exterior a ver a su familia.

Los que estando en el exterior tememos por nuestra familia en Venezuela.

Los que sentimos que la revolución se robó presente y futuro.

Somos casi todos.

Pero también somos casi todos los que queremos que Maduro y su combo se vaya, y a menos que los militares estén listos para dar el paso final contra su pueblo, Maduro saldrá.

Estamos en una centrífuga  cada vez más difícil de detener. El Gobierno rompe la ley porque saben que cuando salgan los esperamos en la bajadita. Entonces les da miedo, y rompen más aun la ley, y abusan más.

La masa va en la línea del metro de la historia. Estación amor. Estación desencanto. Estación molestia. Estación arrechera. Estación Desesperación. Próxima Estación: Odio. Final de la línea: Estación Sangre.

Maduro y su combo se aferra al poder porque temen cárcel o exilio, cada vez temen más, y cada vez abusan más. Al paso que van la gente ya no pedirá cárcel o exilio, sino sangre.

Me recuerda la película Munich, donde Israel da caza y asesina a los terroristas responsables del ataque a su delegación olímpica.

¿Cuántos no habrá ya soñando con algo similar en Venezuela cuando caiga el Gobierno? ¿o antes?

Ojo con eso, ya tenemos un gobierno asesino, no nos volvamos un pais asesino. Que paguen en vida las vidas que apagaron.

Y mientras la procesión sigue, a Oliver se le irán sumando más niños, jóvenes y adultos, son verdaderos mártires de la revoluc
ión pero no porque murieran defendiéndola, sino padeciéndola.

Milagrosamente alguna gente aún tiene fe el los militares. Sinceramente a estas alturas siento que los militares no podrán hacer suficiente para lavar sus manos de esta sangre, ni de la que viene (la cual probablemente ellos derramen). Para tener los militares que tenemos es mejor no tener ninguno. Epa Costa Rica, pásanos la receta.

La única esperanza es la comunidad internacional, que avanza a su acostumbrado paso glaciar.

La desesperanza y desespero la padecemos (casi) todos.

Venezuela no es un país, es una situación de rehenes en vías de ser un campo de concentración.

Y a esos pocos que no somos todos, a los del (casi), si tienen suerte irán presos. Pero si se sueltan los demonios, si la centrífuga sigue acelerando hasta descarrilarse, que Dios nos coja confesados a todos, porque las balas no tienen ojos.

Y a los que aun hoy defienden a esta sátrapa, algunos que estudiaron conmigo en la universidad, si los vuelvo a ver lo mejor que pueden esperar de mi es que los ignore, y van reyes. En sus manos y sus abultadas carteras también está la sangre de los muchos Oliver que van cayendo.

Maduro, su combo y los militares (3 llagas de la misma infección)  tienen todo el poder, pero ese poder no les bastará para lavarse el alma, ni para esconderse después.

Mientras los que estamos afuera seguimos jugando a Schlinder, viendo a quien podemos sacar, y sintiendo que nunca es suficiente.

Hoy los que lloramos por Venezuela somos (casi) todos.

Los demás son gobierno.

Verso Arrecho (o a veces no queda sino ser procaz)

Puro buscar y buscar

pero no se encuentra nada

pues el “Gobierno Nacionar”

ha puesto la gran cagada.

 

Prometieron hacernos potencia

y lo que estamos es mamando.

¿Potencia? Sera en violencia,

la sangre va borbollando.

 

Culpan a la guerra económica,

culpan a Dólar Today,

pero pusieron fue la cómica

y hoy el crimen es la ley.

 

Ahora andan con la conseja

de criticar al que se va,

pero Rosines, ni tan pendeja,

a todos nos dijo “Au revoir”.

 

Y por cierto querido chavista,

antes de que en la cruz me claves,

la culpa no es del bromista,

es de Nico, Diosdado y Chavez

 

Ahora al salir a comprar

La respuesta siempre es “no hay”

Maduro, Mardito burro,

porque no me lo mamai.

Curso de Colisión

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Imagínense que vamos en un barco. Nuestro capitán decide agarrar su taladro y hacer huecos al casco porque, según él, eso hará que el barco funcione mejor.

El agua comienza a entrar, el barco se va hundiendo lentamente al principio, pero cada vez más rápido. Los pasajeros y tripulantes del barco se alteran y miran al capitán para que resuelva la emergencia.

El capitán mira a todo el mundo y propone su solución: buscar una mecha más grande para hacer más huecos de mayor tamaño.

¿!?

¿Cuál creen ustedes que sería la reacción de los pasajeros y tripulantes?

Así como ese capitán actúa ahorita el chavismo. El Decreto de Emergencia de Maduro es como decirle a un herido de bala que la cura es meterle dos pepazos más.

Moby Dick es un clásico de la literatura norteamericana de merecida trascendencia mundial. En el libro encontramos a un caminante, Ismael, que se une a la tripulación de un barco ballenero llamado Pequod. Al mando de la nave está el imponente Capitán Ahab, una figura titánica con una obsesión inextinguible por atrapar y matar a Moby Dick, la ballena blanca que le quitara su pierna en una lucha anterior. La tripulación del Pequod venera y teme a Ahab cual si fuera un Dios. La obsesión de Ahab termina causando la muerte de todos menos Ismael.

Guerra económica, conspiraciones, imperios. Los Ahab que nos gobiernan no necesitan más ballenas blancas (y que me perdone el Capitán Ahab que lo compare con Maduro). El Gobierno y el chavismo lo que necesitan es una dosis pública de realidad, cargar en sus brazos al bebe de la crisis que parieron, asumir su paternidad.

Ojala que la Asamblea empiece a pautar las reuniones de las comisiones en la calle ¿Se imaginan a los chavistas de la comisión de Salud yendo a un hospital público? Seguro no irían, así como no fueron los ministros de la economía a la interpelación. Pero el reto estaría allí, la mirada del país estaría allí, viendo como el Gobierno se esconde ante la realidad, como evitan dar la cara.

Creo que gobernar es como un juego de Jenga al revés, el estadista debe ir metiendo bloques para hacer más estable a la estructura, mientras que la crisis siempre tratará de sacar bloques.

La Jenga que es Venezuela no tiene jugador al frente. La crisis avanza y va sacando palitos, la torre se tambalea, pero sigue en pie…por ahora.

La pregunta es cuanto más aguanta la estructura, porque arriba de ella estamos montados todos.

¿Cuánto tiempo puede Maduro seguir jugando a que Gobierna antes que la crisis haga implosión?

¿Cuándo se rompe el cántaro?

En Jenga la torre no se cae en cuotas, se cae toda junta, estrepitosamente.

Para El 27 y 28 de Febrero yo vivía en Caracas, las cosas que vi las vi, no me las contaron. La crisis de ese entonces se quedaba pendeja para la que han generado estos 17 años de chavismo, pero además en ese momento no habían “colectivos”, las armas largas de asalto estaban en su gran mayoría en manos de las fuerzas armadas. Y esa es otra, en aquel entonces había al menos una semblanza de fuerza armada profesional, no eran los cascos azules de la ONU, pero eran definitivamente más sanos que los de hoy en día. Les diría que intento imaginar un 27 de Febrero hoy pero es mentira, ni siquiera lo intento, me da miedo.

Cuando el Caracazo, a pesar de todo, matar era un verbo que no se conjugaba tan fácil, con tanta displicencia, como hoy.

¿Conocen el juego de gallina? Es ese donde dos autos manejan uno de frente contra otro a ver quién es el primero que se asusta y cruza.

Estamos montados en un bus donde el chofer decidió hacer un juego de gallina contra una pared. No es cuestión de quien cruza, de quien evita la colisión. La pared, la explosión social no se va a mover.

Los pasajeros piden, imploran al chofer que pare, que cruce. Pero el sigue manejando, rodeado de algunos que lo protegen. Estos adláteres parecen olvidar que al chocar con la pared ellos serán los primeros en perderlo todo, junto al chofer.

Los pasajeros por ahora solo gritan, pero en la medida que la pared se acerca los gritos no serán suficientes.

En el Pequod no hubo motín, y Moby Dick los sepultó a todos en el mar. Pero Venezuela no es el Pequod, y Maduro está lejos de imponer el miedo como hacia Ahab.

La ballena nos espera.

La torre de jenga se tambalea.

La pared se acerca.

Estamos en curso de colisión, en cuenta regresiva, y si los que tienen que oír no oyen ni actúan, que Dios nos coja confesados.

La historia no espera por nadie

El camino de menor resistencia suele definir “pa donde va la cosa” en múltiples campos de la ciencia. En lo económico los incentivos derrotan a los controles, en física las cosas ruedan hacia abajo, en tráfico los vehículos toman la vía con menos cola, etc. La masa, ante las encrucijadas de la historia es más o menos igual, se toma el camino de menor resistencia, a menos que el mismo parezca llevar a la muerte.

El chavismo se compone de varios grupos de los cuales importan hoy 3: los moderados, los radicales y los militares. Ojo, cuando digo los militares me refiero a la institución, no a algunos actores con protagonismo pero también con fecha de vencimiento. Hoy la institución militar va arrimándose a la oposición y no puede ser de otra manera, no es que ahora los militares son santos demócratas, sino que el gobierno es un barco que se hunde y ellos no están obligados a hundirse con él.

La oposición se divide en 2, los que quieren salida ya (La Salida) y los que creen que es mejor esperar y fluir. Sin embargo en el momento actual esa división es menor por dos razones. La primera razón el gobierno comienza a lucir más y más inviable, al punto que se habla de frente acerca de cambiarlo. La segunda razón es que los planteamientos apurados (La Salida) fueron derrotados el 6D, al igual que el Gobierno. Ambas razones hacen que hoy la oposición esté más unida que el Gobierno (falta ver si eso se mantiene con las elecciones Regionales en Diciembre).

El ambiente del país, expresado el 6D y mantenido hoy, no quiere más pleito. La polarización no es ya la fórmula para alcanzar y mantener cuotas de poder. La polarización es periódico de ayer, lo “in” ahora es el diálogo y la resolución de problemas (¡VIVA DIOS!).

Ese ambiente de diálogo es terrible para los radicales de lado y lado, los asfixia y aísla. El gran perdedor el 6D fue Nicolás Maduro, pero el perdedor de hoy es Diosdado, pues su “marca” (Brand) es la confrontación y el abuso de poder. Pero solo se puede abusar del poder si uno lo tiene, sino eres una caricatura como Sam Bigotes, un tipo arrecho que las pierde todas, un chiste.

Diosdado y los radicales están perdiendo poder aceleradamente, no en vano el Vicepresidente es Aristóbulo (el primero y casi único dentro del chavismo que reconoció la derrota y asumió su responsabilidad en ella, en lugar de insultar a los que no votaron por ellos). Sí, es cierto, en Finanzas pusieron a un radical, pero también puede ser una decisión para quemar a los radicales en el corto plazo (sigan con cuidado el round del decreto de emergencia económica para ver donde caen las piezas).

La realidad es que Maduro tiene más chance de terminar la presidencia si se arrima a Ramos Allup que a Diosdado (y aun así el chance es poco). Acá viene una pregunta ¿Maduro quiere salvarse él o salvar al chavismo? ¿Son excluyentes las opciones? Yo creo que no.

Maduro tiene el chance de crear a su enemigo interno (los radicales) y heredar el chavismo. Cabe acotar que el chavismo no va a desaparecer, será una enfermedad en el sistema político venezolano por décadas por venir, como el peronismo en Argentina. Desde el punto de vista de bienes raíces políticos el chavismo no es una parcela despreciable, y alguien querrá mandar en ella (a la historia no le gustan los vacíos de poder).

Claro para eso Maduro tiene que entenderse con la oposición, bajo el beneplácito de los militares que una vez más quedaran de pie sin hacer mayor esfuerzo (para colmo quedan como héroes).

De un lado estarían Maduro y los moderados, los militares y la oposición. Del otro lado Diosdado y los radicales en vías de extinción.

¿Tendrá Maduro la cabeza (o el asesor) para entender la oportunidad que tiene por delante? Que vaina que todos los Fidel Castro estén en el lado oscuro de la fuerza.

Si lo hace puede incluso cobrar, y nos ahorra sufrimientos. Si no lo hace la dinámica (crisis económica, de legitimidad y de esperanza) se lo llevará por los cachos.

La historia no espera por nadie.

¿Y ahora? 10 puntos luego del 6D.

Mi reto hoy es ser breve, “no ta fácil”. Acá les dejo 10 puntos con respecto a esa hermosa victoria del 6D.

Del Portaviones al Titánic:

La figura del portaaviones electoral es común en Venezuela, lamentablemente somos un país adicto a mesianismos. El mayor portaaviones electoral era Chávez, tanto por su carisma como por su desvergüenza en el uso de los recursos públicos al hacer campaña. Pero lo del portaaviones electoral es una estrategia, no una obligación. Maduro quiso dárselas de portaaviones y terminó siendo el Titanic de sus candidatos. Ahora las hienas rojas lo rodean, listas para cobrarle la derrota.

“Bendición, Padrino”

Anoche Padrino realizó unas declaraciones cuasi-lapidarias. Llegada la hora de cierre Sandra Oblitas mandó a que los centros de votación siguieran abiertos. Ocurrió entonces una intervención del general Padrino López flanqueado por el Alto Mando (léase no solo sino apoyado) destacando que “el país había votado en paz, que el Plan República había hecho su trabajo y que ahora solo nos quedaba esperar por la señora Lucena”. Además dijo, palabras más, palabras menos, que estaban prohibidas las manifestaciones durante las próximas 24 horas, lo cual en retrospectiva parece haber ido dirigido a las milicias chavistas.

Hace rato que no soy fan de los militares Venezolanos, he dicho varias veces que ellos están allí con un solo propósito: mantener o aumentar su cuota de poder, con el menor esfuerzo posible. Sin embargo no puedo ignorar las ocasiones en que ha sido distinto, ni hacer una generalización de todos los militares. En al menos 4 ocasiones los militares han actuado en pro de evitar o reducir el número de bajas civiles. El 11 y 14 de Abril, en el Referendo del 2007 y la noche del 6 de Diciembre del 2015. Esa noche, para el alto mando militar, lo correcto y lo conveniente se unieron, gracias a al voto de millones de venezolanos. Queda claro que la mayoría de los militares venezolanos están en contra de un baño de sangre, eso no los hace héroes, los hace gente (lo cual es una mejora).

Como no hay medios, tocó entero

Pocos años atrás, cuando GLOBOVISION no era un cascaron vacío, los candidatos opositores vivían y morían por aparecer allí. Pero la TV no sustituye al contacto directo, de hecho en ocasiones el hecho de que el candidato aparezca solamente en TV pero nunca en mi calle genera distancia y desconfianza. El Chavismo fue cerrando las puertas de todos los medios a la oposición, por lo que no le quedó otra opción que el contacto directo. En esta elección la oposición pateaba calle y el chavismo hablaba distante en TV. La hegemonía comunicacional gubernamental se irá desarmando rápidamente, pero la lección (patear la calle) no debe olvidarse. Además el nuevo acceso a los medios por parte de la oposición debe usarse sabiamente, no es momento de convencer electores, sino de demostrar que fue la decisión correcta.

Unidad

María Corina y la MUD no se pusieron de acuerdo y fueron divididos en Táchira; lo cual nos terminó costando un diputado. Tomás Guanipa, de manera inteligente, recalcó esto anoche, y digo que es lo inteligente pues es importante insistir en que el triunfo fue posible gracias a la unidad, si la oposición hubiese ido dividida la ciudadanía no habría tenido el mismo ánimo para votar. Estoy seguro que la MUD tenderá puentes a María Corina, no solo porque es lo correcto sino también porque es lo que más conviene. Por un lado queda sentado el precedente que salirse de la unidad es perder, y por otro quedaría claro que no hay sectarismo en la MUD (esperemos).

Si se puede

Perdí la cuenta de las veces que la gente me decía “pa que voy a votar si con este CNE no se puede ganar” o “es que las máquinas están trucadas”. Una y otra vez me armé de paciencia y expliqué que la verdadera trampa estaba en dejar los centros abiertos hasta tarde y en el abuso electoral durante la campaña, ambos son abusos terribles abusos, pero ambos obstáculos son superables si se tienen los votos suficientes para arrollar. La matriz de opinión de la trampa en el CNE convenía al Gobierno (y a los que piensan que hay una salida rápida). Quedo demostrado que si hay como ganarle a este CNE, pero además es probable que esta haya sido la última elección de estos nefastos rectores.

El burro expiatorio.

Las declaraciones de Maduro al reconocer (que no asumir) la derrota dan pena ajena; le echo la culpa a la guerra económica y a la “falta de lealtad”. Es decir, para Maduro no es del Gobierno que le fallo a sus bases, sino de los chavistas que no votaron, traidores pues. Diosdado Cabello, futuro ex-presidente de la AN (ji ji ji), dio declaraciones similares culpando a los chavistas por no haber votado. Eso es como que un marido que engaña constantemente a la mujer se ponga bravo con ella cuando esta se harta y le pide el divorcio. Caradurismo de primera.

Alguna vez escuche a un entrenador deportivo decir esto “cuanto tu oponente la esté cagando, no lo interrumpas”. Maduro y la alta dirigencia están metiendo la pata una y otra vez, y como se han convertido en el único protagonista de los medios de comunicación esas metidas de pata son públicas y notorias. A este Gobierno no hay que “invisibilizarlo”, como ellos dicen, sino dejarlo seguir hablando y demostrando su incapacidad, y contrastar eso con las propuestas y acciones de la oposición.

No sé si es por bruto o si hay una estrategia detrás, pero Maduro se hace inviable rápidamente.

No es lo mismo una derrota del chavismo que una victoria de la oposición.

La de ayer fue a la vez una victoria sólida y frágil. Lo sólido es el descontento, no el amor a la oposición, por eso me encanta que la mayoría de los voceros hablen de humildad y madurez al asumir esta victoria. La mayoría del país está de acuerdo en contra de Maduro, pero aún no hay acuerdo en cuanto a que país se quiere. Ese acuerdo se construye de abajo hacia arriba, pero es la MUD la responsable de ayudar a que eso ocurra, de articular a la ciudadanía en torno a soñar y construir un mejor país. Una vez más los partidos de la MUD deben recordar que sin unidad no hay victoria, ojala ninguno de los actores políticos vaya a pensar que el triunfo fue “de él” o “de ella”. Como biein dijo Chuo Torrealba “no es lo mismo un voto de confianza que un cheque en blanco”.

Pero además la oposición debe evitar otro peligro. La oposición es hoy la protagonista de una novela donde todo está mal, pero a la vez debe evitar ser vista como líder de la crisis (no como que fue líder de campaña y salió derrotado sin haber sido candidato). La oposición debe mantenerse en el centro de la opinión pública pero sin ser asociada o responsabilizada por la crisis. Es un fino teflón político el que deben labrar los ganadores.

Escoger la batalla correcta

Según Sun-Tzu un buen General gana las batallas antes de que estas ocurran. La oposición va seguir peleando con el chavismo, pero el terreno y naturaleza de esa batalla no debe ser accidental, la oposición tiene que escoger el campo de juego que más le conviene. Al chavismo el campo que más le conviene es el de la polarización, la violencia y la intolerancia; mientras que a la oposición es todo lo contrario. El campo de batalla que más conviene a la oposición es la aplicación de la ley y la creación de consensos. Desde el punto de vista comunicacional la nueva mayoría en la Asamblea no debe luchar contra el chavismo ni el gobierno, sino contra los problemas. La meta debe ser demostrar que mientras la oposición trata de resolver problemas el gobierno crea obstáculos.

Es un asunto de storytelling fundamental, el bueno de la película no es tal solo porque él lo diga ¿Te imaginas a Superman aparecer diciendo “Hola, soy el bueno”?, sería ridículo. La condición de héroe no se la otorga el héroe a sí mismo, esta deviene del hecho de que el héroe enfrenta a un villano o unos obstáculos. Es la audiencia, no los protagonistas, quien decide cual es el bueno y cual el malo de la historia, entonces hay que ayudar a la audiencia a decidir bien.

No quiere decir esto que necesariamente los cambios serán lentos, de hecho creo que viene una centrifuga de cambio. Lo que ha ocurrido ahora es como cuando se le hace un pequeño orificio a una represa, en principio no parece mayor cosa, pero la realidad es que desde ese momento toda la estructura está comprometida y en riesgo de colapsar. Los regímenes autocráticos son así, inflexibles e inexpugnables, hasta que el concreto se fatiga y ya no pueden resistir la fuerza del cambio. A la represa de Maduro y Diosdado no se le abrió un hoyito sino tremendo boquete, los mitos se rompen, “los dioses han sangrado”. Su mayor poder era la división y el miedo, pero ahora el miedo también escasea en los anaqueles.

Es por temporadas, no capítulos.

Me gustan varias series de TV y he notado un patrón en las que se mantienen en el tiempo. Hay problemas por resolver en cada episodio, pero también hay un hilo conductor, una lucha más grande, que es lo que lleva al televidente a seguir la serie temporada tras temporada. Por ejemplo algunos ven hoy un dilema entre buscar inmediatamente la libertad de los presos políticos o entrarle a temas de fondo como el desabastecimiento. Yo entiendo perfectamente el miedo detrás de ello, escuche a alguien de la oposición decir “tenemos que hacer primero lo que convenga a la mayoría, no solo a los presos políticos”. Coincido en la forma de pensar, pero creo que dejan por fuera el hecho de que las pequeñas alegrías son semillas de esperanza, son lo que hace vivible la espera. Cuando usted hace una cola de dos horas cada puesto que avanza le da esperanza.

Creo que la libertad de los presos políticos es urgente, porque daría un poco de alegría y porque es un problema que se resuelve a corto plazo. No es de lejos el punto más importante en la agenda, pero es una gran oportunidad para demostrar una forma distinta de hacer las cosas. En un país normal (que al fin es lo que queremos) lo primero que se haría es humanizar las condiciones del preso, revisar el procedimiento, y luego liberar al que fue encarcelado injustamente e investigar a los involucrados en esa sentencia. Creo que eso sería más poderoso que solo liberarlos, sería una demostración de que ese otro país que soñamos es posible.

Esa liberación debe manejarse con humanidad e inteligencia, yo sé que es difícil que los presos sean liberados antes de navidad, pero quizás se puedan mejorar sus condiciones e incluso forzar a que sus familias puedan pasar la navidad con ellos en la cárcel ¿Se imaginan cuan poderoso sería el simbolismo de que “La Tumba” se llenara de navidad y alegría?

 

Bueno hice lo que pude por ser breve. Hoy más que nunca le doy las gracias a los millones de Venezolanos que con su voto han sembrado la semilla del país que queremos, más pronto que tarde esas semillas germinaran flores de esperanza y progreso.

Y gracias por la feliz navidad adelantada.

Hay que volver a soñar

La única forma de salir de una pesadilla es despertando, y todo apunta a que este Domingo Venezuela hará precisamente eso.

Las encuestas, las caras, los movimientos, todo indica que el Domingo podría ser la peor derrota de la historia del Chavismo, esa especie de alcoholismo nacional que ha logrado la titánica tarea de destruir a Venezuela en tiempo record.

Pero tampoco es momento de soñar despiertos, sino de andar despiertos y soñar.

La mayoría de los venezolanos están de acuerdo en contra de algo. Ese algo es Maduro, la corrupción, la inseguridad, la escasez, la inflación. Ese algo es la negación de la esperanza, la gente está cansada de no poder creer que un mejor día vendrá. Eso no es casual, es política de este gobierno convencer a todo el mundo que la única manera de prosperar es estando con el Gobierno, es pervertir el deseo personal de superación y subordinarlo a la aspiración de poder eterno de una rosca.

Hoy Venezuela es una situación de rehenes. Una amenaza. El gobierno secuestra los sueños de la gente, les secuestra el tiempo condenándolos a largas colas para comprar comida, les secuestra la vida al defender a colectivos malandros.

Hoy la mayoría de los venezolanos están de acuerdo en contra de algo, y eso puede bastar para ganar una elección, pero no para reconstruir un país.

No basta ponernos de acuerdo contra algo, tenemos que ponernos de acuerdo en algo.

Para una pesadilla un sueño.

Porque si el lunes amanece una Asamblea con mayoría opositora el Gobierno no se quedará de brazos cruzados. Diosdado y sus adláteres seguirán tratando de dividir a la oposición, de estimular la lucha de protagonismos.

Maduro se cogió esta campaña para él, y de él será la derrota. Maduro pagará los platos rotos y su fecha de expiración política se acelerará. Pronto pasará de Maduro a Podrido. Sera el chivo (o burro) expiatorio perfecto para que Diosdado tome las riendas del PSUV, aunque no necesariamente el gobierno…aun.

Ante esto la MUD debe seguir unida, y esa unidad no depende de los políticos que elección tras elección creen que todo se resuelve si él o ella son presidentes. Esa arrogancia nos ha costado muchas derrotas, muchos tragos amargos.

La MUD no se une desde arriba, sino desde abajo. La MUD se une porque usted, estimado lector, y millones como usted, tienen una noción de nación, noción etérea aun, pero existente.

Un sueño. Necesitamos un sueño, necesitamos ponernos de acuerdo en los planos para reconstruir la casa. Cada quien que pinte su cuarto como quiera, pero en las áreas comunes nos tenemos que poner de acuerdo. O cabemos todos o no cabe nadie.

Un país donde se pueda vivir, con una inflación normal, donde la gente se preocupe por superarse cada día. Donde usted pase su tiempo en ver cómo vivir mejor, no como sobrevivir. Un país donde la preocupación sea como prospero y no ver como no me matan.

Pero eso pasa por asumir que no siempre se hará lo que más me conviene. La “viveza criolla” es el enemigo oculto número 1, es el mayor obstáculo que Venezuela ha tenido (por décadas) para prosperar. Este gobierno es la máxima expresión histórica de la viveza criolla.

Mi sueño más ambicioso para Venezuela es ver un país de ciudadanos, no de vivos. Mientras pensemos que respetar las reglas es para idiotas seguiremos secuestrados, secuestrados por nuestra “viveza”.

Uno no es más que sus decisiones y circunstancias. Kobe Bryant decía en una entrevista que todos somos villanos y héroes, y que lo único que podemos aspirar es a que el héroe gane la mayoría de las veces.

La viveza es una elección cotidiana. La decencia también.

No basta con despertar de la pesadilla, hay que volver a soñar, y luego despertar y trabajar en los cambios necesarios para alcanzar ese sueño.

Y el mayor cambio es dentro de cada uno de nosotros.